Porque aprender no se trata de acumular títulos ni de coleccionar frases bonitas. Se trata de la valentía de cuestionarnos, de escuchar con atención, de dejar atrás las excusas y abrirnos a la posibilidad de cambiar. Se trata de liberarnos de los prejuicios, de mirar al otro con respeto y de reconocernos como eternos aprendices. Como decía Michael Polanyi, aprender es una pasión intelectual que depende únicamente de nosotros mismos. Y ahí está la belleza: cada uno tiene el poder de decidir si vivir con los ojos cerrados o con la mente despierta.
Hoy quiero invitarte a hacer de tu vida una escuela permanente. Pregúntate: ¿qué aprendí hoy? Y no importa si la respuesta es grande o pequeña, lo importante es que exista. Haz de cada día un espacio de crecimiento, porque la actitud de aprender no solo nos transforma a nosotros, sino que ilumina a quienes nos rodean.